Galeria de articulos, referentes a objetos, piezas, personajes, que tengan alguna relacion con la Basilica o su contenido.


clock-desktop.com

music

agosto 05, 2012

Centenario 1912 - 12 Agosto -2012

12 de Agosto del 2007.



JUAN DANIEL ESKURZA MARQUES



Aunque despierto, pero en la cama a horas tempranas de la madrugada intento imaginar el sonido que produciría el metal al ser arrastrado y golpear sobre los adoquines del suelo de las calles de Lekeitio, era el " SEÑERU o TALAJERU ", encargado de vigilar las lanchas en el puerto y de la llamada a los pescadores en caso de bonanza, en caso dudoso tenían que examinar el estado del mar y del tiempo de madrugada desde la Atalaya; José Eskurza, que ejerció esta profesión en este puerto de Lekeitio, fue hijo de nuestro personaje, indicando a los arrantzales el prepararse para la faena o la proximidad de la galerna y que podían quedarse en la cama sin tener que levantarse para salir a faenar a la mar.

Ahora es el nieto, del mismo nombre, que nos recuerda la proximidad, no de la galerna, pero del próximo centenario, cuando cumplimos el 95 aniversario, de aquel fatídico 12 de Agosto de 1912.

Un Cantábrico enfurecido, insolente, indómito y en ocasiones como esta traidor, hizo de esa fecha, doce del doce, una jornada difícil de olvidar con el recuerdo de los 143 arrantzales desaparecidos de nuestros puertos ( 116 bermeanos, 16 (15) lekeitiarras, 8 de Elantzobe y 3 de Ondarrua), dejando un balance de 62 viudas y 205 huérfanos.
Lo que vivieron nuestros familiares, podemos extraerlo de las palabras con las que narró los hechos el único superviviente de la tragedia de las dos txalupas lekeitiarras "San Juan Bautista" y "San Nicolás", el patrón de esta ultima, el clásico arrantzale euskaldun de rostro arrugado y tostado por el sol de mil singladuras, Juan Daniel Eskurza.
" Salimos el 11 de Lekeitio. Cuando estábamos a unas 28 millas del norte de Bilbao, teníamos viento sur y mar bella. Al anochecer, al ver el buen tiempo, arriamos las velas para pasar la noche; pero hacia las nueve, empezó una galernilla con lluvia; galernilla que cada vez se hacia más fuerte. Se levantaron los que se habían acostado y pensamos izar las velas, porque el viento arreciaba. Izamos una vela pequeña y enseguida un golpe de mar lleno de agua la cubierta de la lancha " San Nicolás", que yo patroneaba. La moche estaba muy oscura, llovía y el temporal que se desencadenó repentinamente era tremendo. Los ocho tripulantes quedamos luchando con el fuerte oleaje que levantaba el huracán.
Sentí junto a mi un palo desprendido de la embarcación y me agarré a él. Mediría unos cuarenta y cinco pies. Luego, en la lucha con las olas, tropecé con otro compañero, Víctor Laka; después se acercó mi primo Fidel Bengoetxea.
Las olas nos llevaron junto a la lancha, que solamente enseñaba el rodaste de proa, estaba undida en posición vertical, dando popa al fondo. En esto vino a nosotros otro palo que tenia una cuerda. Nos apoderamos de él y a fuerza de grandes trabajos conseguimos amarrarlos en forma de cruz. Yo me senté en el medio y eché mis brazos sobre los hombros de Laka y Fidel. Ellos hicieron lo mismo conmigo, y así nos sujetamos los tres.
Oíamos los gritos desesperados de los otros compañeros que demandaban auxilio; pero tan oscura estaba la noche que no podíamos ver a ninguno.
Allí no se juraba, allí todos rezábamos: " Gure Ama Birgiña Antiguako libra gaizugu " ,,la corriente nos separaba y los amigos iban desapareciendo para siempre.......

Una noche interminable:
La noche nos parecía de treinta años; queríamos que llegara el día. Y el día llegó en medio de un temporal furioso. Al amanecer nos dimos cuenta de que la cruz se había soltado y se habían corrido los palos, "¡ Listos muchachos --dije yo-- hay que atar los palos cuando venga mar bella!". Pero la mar se complacia en alargar nuestra angustia; fue la que con sus golpes arregló la cruz destrozada donde estábamos los tres hombres, apretados unos a otros, abrasados por el hambre y la sed y siempre rezando.
A mediodía del día 13 el temporal seguía imponente. Laka me decía:
"-- Juan Daniel, ya no puedo más.
--Si hombre. Apriétame bien. Vendrá alguna bonitera y nos reconocerá. ¡Animo!
--No..... No..... Yo ya no puedo más.... No puedo.... Di adiós a los mios... adiós. "
Un golpe de mar lo tiró el palo y quedé con Fidel Bengoetxea, al que procuraba darle esperanzas diciéndole:
"--Ahora no llega ninguna lancha pero ya verás como nos encontrarán".

El delirio de Fidel:
El me respondía:
--" Ay, primo, pronto será nuestra hora.
--Que no, hombre, ya vendrán. ¡Animo!"
Dos horas después me dijo:
--" Mira, Juan Daniel, ¿ No ves tintura de anchovas y sardinas? Vamos a pescar. ¿ cuantas vamos a coger? Hoy si que llevaremos a nuestro puerto pesca abundante.
-- No digas bromas, Fidel, que no estamos en sitio de diversión."
Seguía hablando cosas que no venían a cuento y entonces comprendí que mi primo deliraba. Había enloquecido.
Una ola enorme lo arrojó a más de 20 metros de mi y otra ola que tendría la altura de una casa de la calle Garibay, me lanzó en alto y pasé por encima de Fidel abrazado a la cruz de la que no me soltaba. Nos unimos de nuevo, y mi primo no se agarraba. Clavaba furiosamente las uñas en la madera, y un tercer golpe le tiró al fondo, y ya no salio.

La compañia de los " churrines":
Toda la noche del 13 al 14 la pasé solo. Hacia las once de la mañana divisé tres vaporcitos. No me vieron, a pesar de que utilicé el siguiente procedimiento: Un grupo de gaviotas se posaban en mi espalda. Yo las dejaba estar y cuando creía que miraban desde los vaporcitos, sacudía el cuerpo y lanzaba un fuerte <<¡ EUP!>>. Las aves revoloteaban a mi alrededor y volvían sobre mis hombros.

El salvamento:
Por fin amanecio el 15, y al poco rato divisé los palos de una pareja de arrasteros que venian en mi dirección. Necesariamente tenian que verme, pues uno de ellos chocaria contra la cruz. Pero se desviaron y yo me quedé en medio. Grité, grité como nunca habia gritado en mi vida, pero las parejas de "mamelenas" no me oyeron. De pronto veo que vienen hacia donde yo estaba; venian derechos. Los "churrines" quizas les habian llamado la atención y por eso venian hacia mi.
El 9 y el 12 venian: grité y levanté el brazo. Los hombres de abordo corrien de proa a popa como buscando algo.
Entonces le di las gracias a la Virgen de la Antigua¡ Ya estaba seguro ! Me quité el chaquetón y ya no me importaba la sed ni el sueño porque venian a salvarme.
Aquel sueño que me hacia pensar en la muerte y la sed que pedia lluvia para recogerla con la " txapela" y mojar los labios si quiera. Me subieron a la lancha y de ahi entre todos me subieron al vapor.
Foto:Angulo superior.-Sacerdote donostiarra Padre Cendoya y Juan Daniel. General: Los p alos de salvación del " San Nicolas"


Yo solo sabia que tenia ganas de beber y ganas de dormir. Solo sabia que desde el dia de Santa Clara habia vivido unas horas que en el mismo purgatorio no se vivan. Abordo me dieron vino y café mezclado y más vino y café mezclado. Yo queria que siguiesen pescando, pero no me dejaron aquellos hombres y volvimos al puerto de San Sebastian.
En el "Mamelena 12" que patroneaba Amado, fumé un cigarro en dos fumadas.
El "mamelena 9" recogió los palos de la cruz del "San Nicolas" con los que consegui salvarme.
En el muelle toda la gente me esperaba al saber la noticia de mi salvamento. Mandé un telegrama a los mios. Pedro Kalzakorta me recogio en la taberna de Amurenea. En el muelle me vino el doctor Icasate. Me purgaron y me dieron un poco de café y un poco de vino. Quince dias estuve enfermo. El primero de setiembre volvi a Lekeitio, a mi casa, para pescar, porque tenia que salir a la mar para ayudar al sueldo que me da el Rey por ser marinero de su gasolino "Kun-Tuzin".
Esta es la narración del unico superviviente de la galerna del dia Santa Clara de 1912, Juan Daniel Eskurza, y superviviente tambien, más tarde, de una terrible caida en la Tala de Lekeitio, que cuando depositaba las artes en la barandilla del rompeolas, yendo a parar contra las rocas en bajamar.


Plenitud de devoción:
Amante de su Antiguako Ama su salvadora. Su muerte fue presagiada por el mismo, cuando el 23 de septiembre de 1939, cuando por la mañana de ese dia y que con motivo de que la Virgen de la Antigua era paseada por las calles de Lekeitio como acción de gracias de otro marino de Oleta: Sergio Gabiola, Juan Daniel Eskurza dijo a los suyos segun se asomaba a su balcón para verla: " Hoy voy a dar el ultimo agur a la Amatxo" y ese mismo dia por la tarde , fallecia.........

Pleno agradecimiento:
Nunca dejo de agradecer los desvelos del rey y de la reina para con él.
Un ejemplo de agradecimiento de esta familia de pescadores hacia los regios benefactores queda reflejada en estas lineas que la esposa de Juan Daniel Eskurza dirigio a la reina Maria Cristina, y que obran en expediente del Ayuntamiento Lekeitiarra:
** " Vivamente emocionada ante el milagroso salvamento de mi marido y atenciones de nuestra bondadosa, me arrodillo ante nuestra amantisima VIRGEN DE LA ANTIGUA, y dándole gracias por atender mis suplicas, pido interminables dichas para nuestra reina, que tanto se interesa por el pobre pescador. Asunción Marques."



El rey Alfonso XIII visito Lekeitio por este motivo, frente al ayuntamiento. (foto izqui.)
Abajo- El general Lopez Doriga (en el centro)transmitiendo la felicitación de la Casa Real al bravo arrantzale (a su izqui.), foto tomada frente la portada principal de la Sacrosancta Parochialis Basilica Lequeitiensis . (derech.)



Arrantzale con orgullo de raza:
Para hacer un epilogo de este corto escrito, nada muestra mejor su integra vocación marinera, que estas sus palabras:
"" Luego hablan de paro forzoso algunos hombres que sin el pescado nada serian, luego se habla mal de estos héroes que no lo son porque a serlo iban. ¿ Quien hace caso de vosotros, hombres de mar, pendientes siempre de un capricho del viento?. Hoy parece que algo ya se empieza a hacer en favor nuestro. Pero la mar es muy dura, pero más dura su fondo, donde estan tragadas nuestras ilusiones, nuestras alegrias y nuestras penas".
*

No hay comentarios: